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domingo, 28 de septiembre de 2014

Mi hijo habla mal / poco / no habla... ¿Dónde está el problema?


En ocasiones, nos encontramos frases del tipo “este niño habla muy mal”, “no se le entiende nada”, “tiene lengua de trapo”, “no habla”…  Este tema suele angustiar a los padres, sobre todo el saber determinar qué es normal a determinada edad y qué no lo es.
Lo primero que tenemos que hacer para poder conocer dónde está el problema en nuestros hijos, es entender como “funciona” el lenguaje. Este, está formado por 3 dimensiones:
Forma, contenido y uso.

A continuación, os voy a explicar cada una de ellas, porque no todos los niños que hablan mal tienen problema en las tres, y desde mi punto de vista, tampoco las tres tienen la misma “importancia”.

-Forma: es la parte correspondiente a lo fonético – fonológica y la morfosintaxis. Es decir: los fonemas /p/,/m/; la entonación, las pausas,  las flexiones (plurales, diminutivos…); el orden de las palabras…
Para que nos entendamos en un lenguaje de tú a tú, el CÓMO habla, ¿pronuncia bien? ¿Su entonación es la adecuada? ¿Dice mal la /rr/?... Este aspecto suele dar muchos quebraderos de cabeza a muchos padres. Y si no, quién no ha oído frases del tipo: “mi hijo tiene la misma edad que Juanito y Juanito dice perro perfectamente”, “no se dice pego, Se dice peRRRRRRRRRo, hijo, repite PERRRRRO”, “No se dice CAMELO, se dice CA-RA-ME-LO”) Por cierto, esta es una de las peores cosas que podemos hacer, deberemos hacer uso de la SOBRECORRECCIÓN, siendo siempre nosotros un buen modelo de lenguaje, ¿Y esto que significa? Que como padres o educadores, siempre les diremos las cosas como se deberían pronunciar: “¡Se ha rompido! - ¿Qué ha pasado?, se ha ROTO, no pasa nada.”, “quero un camelo, ¿Qué quieres? ¿Un caramelo?”


-Contenido: sería la semántica, de lo que hablamos. Un perro, un gato, nuestras vacaciones… Como el nombre indica, el contenido de lo que hablamos. Dependerá por ejemplo de los conocimientos del niño, del vocabulario que tenga…
Yo creo que este tema preocupa menos  a los padres, y creo que es debido a que se “nota” menos, si un niño pronuncia mal un fonema, lo escuchamos continuamente, pero si su vocabulario es limitado necesitaremos una conversación con el niño para darnos cuenta. Para mí, es más importante esta dimensión que la anterior a pesar de  que pienso que le damos menos importancia.

           imagen sacada de: http://www.imujer.com/familia/5389/retraso-en-el-habla-del-bebe

-Uso: la pragmática, es decir, si el lenguaje NOS SIRVE, nos es útil, si a través de él nos comunicamos. Y no hay que olvidar que el lenguaje no es sólo para comunicarse las personas, sino también es intrapersonal, para formar nuestra estructura cognitiva, para ayudarnos a pensar. Por lo tanto, tendremos que tener en cuenta cómo se comunica el niño con nosotros, si lo hace hablándonos, o simplemente con un gesto (como indicar con el dedo)  le sirve para que nosotros le entendamos. Realmente, en niños pequeños, creo que es de vital importancia que utilicen esta dimensión del lenguaje, que se comuniquen con nosotros y tengan interés por contarnos cosas independientemente de cómo lo hagan (de ahí la importancia que le doy al uso del bimodal en niños muy pequeños). Y sin olvidar que el lenguaje no sólo sirve para transmitir cosas de unos a otros, sino que el lenguaje permite formar pensamientos e ideas.

Una vez explicadas las tres dimensiones del lenguaje, es más fácil encontrar dónde presenta un niño las dificultades y así poder realizar determinados juegos que estimule el área menos  desarrollada.

En el blog, podéis encontrar juegos que de una manera sencilla, nos ayudan a estimular el lenguaje en los primeros años. Si los problemas persisten o bien se trata de niños mayores, os aconsejo que visitéis a un logopeda para que evalúe al niño.

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Laura Estremera

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